28/12/08

La Granja Modelo (Barrio de San José)... ¡¡Que recuerdos!!










Año 1955. Fotografía tomada desde la ventana de mi casa en la calle Luis Aula (actual, Galiay Sarañana). El abandono de la histórica granja fue progresivo. Recuerdo como, siendo ya algo más mayor, el jugar a introducirnos en las dependencias de la instalación, y descubrir todo un "mundo" de lugares y sitios inéditos, misteriosos y hasta entonces vetado a niños y ... a mayores, claro, el acceso era muy restringido.




Fotografía tomada sobre el año 1955 desde la calle Galiay Sarañana (antes Luis Aula).
A la izquierda estaban los edificios de la Granja, los cuales no salen en la foto.
La caseta del fondo estaba dentro del recinto de la propia granja, y la utilizaban los obreros que hacían faenas agrícolas en los campos de la propia explotación.
En las calurosas noches de verano corría una ligera brisa en esa caseta, cosa que no sucedía en ningún otro punto de la zona, lo que propiciaba que fuera lugar de reunión de muchas familias.
Las eternas tertulias se prolongaban hasta muy avanzada la medianoche
.
Actualmente todos
esos terrenos están ocupados por el Colegio Calixto Ariño, y por una parte del Parque La Granja.Estos fríos días de diciembre he estado paseando por el Parque que ahora ocupa el lugar, bueno, por el exterior ya que actualmente se encuentra en obras. Me gusta volver a este entorno tan familiar para mi, donde los viejos recuerdos se amontonan.

No puedo dejar de comparar la nueva situación urbanística del entorno con la anterior, es decir, cuando existía la vieja granja y la vida era mucho más tranquila y placentera ... las cosas son tan diferentes, el cambio que se ha producido ha sido brutal, pero los recuerdos de la infancia mantienen vivo el "lugar"; una especie de magia hace que todos esos recuerdos sean ya imborrables, y así será siempre, mientras viva, mi retina guardará todas esas imágenes de aquellas "moreras" repletas de ricas moras, que había frente a mi casa, en la calle Galiay Sarañana (antes, Luis Aula).

Aquellos árboles significaron mucho y no sólo para mi, pues casi todos los niños los utilizábamos para nuestros juegos...y para ponernos "moraos" de moras, blancas y negras, a gusto del consumidor

Aquellos árboles que estaban frente a mi casa hacían de muralla, de tapia natural con la Granja Agrícola Experimental. Bueno, este centro sufrió diferentes cambios de nombre a lo largo de los años, desde la última década del siglo XIX.

Yo la conocí durante toda mi infancia como "La Granja" es decir, desde 1951 hasta 1969 en que marché fuera de Zaragoza, cuando su deterioro era ya manifiesto.

La influencia de la Granja en el resto de Aragón fue muy importante, siendo pionera y obteniendo importantes éxitos en España en temas como: remolacha, algodón, expansión de la alfalfa, ensayo de nuevos cultivos, el combate de las plagas de la remolacha y la vid, la langosta, el pulgón, el chinche de los cereales, expansión de los maíces híbridos etc.

Tras la Guerra Civil, la Granja fue transformada en Centro de Investigaciones Agronómicas de la Cuenca del Ebro, que reorientó sus funciones hacia aspectos menos populares y brillantes, centrándose casi exclusivamente en la investigación.


Esta foto fue tomada sobre 1970, y el entorno es idéntico a las anteriores, calle Galiay Sarañana. Justo unos metros pasada la morera que se aprecia en la foto, existía un sendero que se introducía en la propia Granja, se trataba de un camino de servicio en mal estado y que era atravesado por una acequia.



Recuerdo perfectamente como en una época determinada de la vida de la granja, no estaba permitido acceder a su interior, a pesar de que no existían puertas que lo impidieran. El guarda que cuidaba todo ello era muy celoso con su cometido, y en mas de una ocasión tuvo serios problemas con personas que pretendían pasar al recinto, para atajar, en la mayoría de los casos.

Durante unos años aquel guarda se echó de ayudante a un perro lobo que respondía al nombre de "Bienve", fue la pesadilla de toda la chiquillería de la zona, y todos nuestros esfuerzos se centraban en evitar ser localizados por su fuerte olfato, cuando pretendíamos introducirnos en la Granja sin ser vistos, para jugar y para introducirnos en dependencias abandonadas, pero llenas de leyendas y misterios.

Con el paso de los años y ya entrada la década de los años 60, la vigilancia se fue relajando y empezó a ser frecuente el paso a su interior, e incluso en verano se hizo popular el ir a tomar la fresca, en familia, a una caseta que había cerca de las vías del tren. Era frecuente que los campos estuviesen sembrados con algodón o con tabaco.



Nº 1. Diciembre del 2008. Foto tomada en el camino Cabaldós, en primer plano se aprecia el C.D.M. La Granja y al fondo el Pabellón Príncipe Felipe. A espaldas del que toma la foto estaría el Parque La Granja.
Nº 2. En este plano del año 1982 he dibujado un círculo rojo que trata de mostrar la misma ubicación que la foto anterior, la número uno.

Nº 3. Al igual que en los casos anteriores, en este plano de 1965 he señalado un círculo rojo mostrando idéntica ubicación que los anteriores.


Nº 4. Este plano corresponde al año 1958 y el círculo rojo que he marcado trata de representar el mismo lugar que todos los anteriores.


Nº 5. Año 1958 fotografía tomada en el camino de Cabaldós. Al fondo se aprecia la estación de descarga "La Carbonera" donde acudían tanto trenes como camiones. Justo en ese mismo emplazamiento se encuentra el actual Pabellón Príncipe Felipe.
A espaldas del que toma la foto se encontraba la cara norte de la Granja Modelo, actual Parque de La Granja.
No hace falta decir y espero haberme explicado bien, que he tratado de realizar la foto número uno, en el mismo lugar que se realizó la presente hace ya 50 años. Vamos, que donde está aquella chimenea tan alta, pues ahora está el Pabellón Príncipe Felipe.


Nº6. Plano de 1899 señalado con círculo rojo idéntico emplazamiento que en los anteriores.

27/12/08

¡¡¡ Va por tí, Gerhard Becker !!!

Gerhard Becker en una de sus salidas como ciclista.
Medio maratón de un lejano año de 1983. Por la izqierda Víctor Barón, Gerhard Becker y Mariano Gil, tras finalizar la prueba.





" Gerhard Becker no es Samuel Beckett. Gerhard Becker no es Gustavo Adolfo
Becker. Gerhard Becker es un poeta de sangre alemana y vivencias meridionales. Infancia en Baviera. Adolescencia en Vasconia. Juventud nómada..." Así se reflejaba nuestro entrañable amigo Gerardo en la contraportada de su novela "Ich," finalista del premio Nadal de hace varias décadas.

A pesar de que su fallecimiento se produjo hace ya unos cuantos años, sus amigos, sus compañeros de entrenamientos y de carreras, recordamos su figura y echamos de menos su entrañable y "genuino" carisma.


Por la izquierda: Víctor Barón, Gerhard Becker y Javier Villacampa, antes de tomar la salida en la maratón de San Sebastián celebrada un 16 de octubre de 1983.


Nadie como Becker sabía disfrutar de esos momentos mágicos, que cada corredor experimenta, de vez en cuando, después de realizar su entrenamiento o su competición soñada.
No era infrecuente disfrutar de esas tardes mágicas en el Parque Grande, cuando comenzábamos a trotar 10 o incluso 15 corredores, charlando y compartiendo todo tipo de experiencias. En ocasiones finalizábamos como el rosario de la aurora, cuando los piques afloraban... y resultaba difícil reprimirse ... pero buen ambiente, y al finalizar nos volvíamos a reunir en el lugar de partida para estirar y quedar para el siguiente entrenamiento.

Gerardo no se cansaba nunca de renovar el disfrute de las cosas sencillas de todos los días: el desayuno tempranero, la familia, el trabajo, sus "sagrados" entrenamientos, la soledad creadora que como escritor necesitaba. Me he olvidado, intencionadamente ... y "los amigos" . Becker reconoció en una ocasión que, gracias a nosotros, al grupo de atletas, había vuelto a "creer" en la amistad.




En la Ciudad Universitaria, con el doble campeón mundial de maratón Abel Antón.



Mariano Gil y el que suscribe, fuimos los que "contagiamos y aglutinamos" a diferentes compañeros de trabajo en la afición por correr, Gerardo entre ellos. Esto debió de ocurrir allá por el año 1981, trabajábamos en oficinas muy cercanas, y habíamos formado un club dentro de la empresa. Otros ya eran corredores y se fueron uniendo paulatinamente, creándose el numeroso grupo que se aprecia en una de las fotos.


La preocupación por la salud, las ganas ocultas de mejorar el aspecto físico, la comodidad de un deporte que no necesita compañía, que no necesita un horario fijo y tampoco de una equipación costosa, unido al boom que este tipo de actividad estaba produciendo en España, pues, fueron algunas de las causas o razones para que entre todos formáramos un grupo numeroso y muy compenetrado.




Calentando en el Parque Grande, antes de comenzar uno de los animados entrenamientos que allí realizábamos.¿Que tiene la maratón de San Sebastián, que no tienen otras? a nuestro amigo Becker le encantaba prepararla, representaba correr en un lugar entrañable donde había pasado parte de su infancia y adolescencia. El circuito era llano, con una temperatura ideal y las calles llenas de aficionados entendidos y entusiastas. Este escenario reunía sin duda todos los aditivos necesarios para disfrutar la prueba, y así lo hizo en todas ocasiones que acudió a correrla.
Creo recordar que su mejor marca estaba alrededor de 3 horas 40 minutos, la cual era digna de todo elogio, no olvidemos que rozaba los 50 años y tenía algún que otro problema de salud.



Parque Grande, grupo de aletas de Opel España, con Becker en el centro.Gerardo abandonó la práctica atlética unos años después para centrarse en el ciclismo, menos traumático para sus articulaciones. También compartí muchos quilómetros en su compañía, realmente el ciclismo fue el auténtico deporte que practicó en sus años mozos en San Sebstián, su patria chica.

Tenía unos 62 años y sus reflejos ya no le proporcionaban una completa seguridad por las carreteras, algún que otro susto se llevó... y nos llevamos. Abandonó y retomó con gran pasión la escritura hasta su fallecimiento.

El otro día me hicieron una entrevista en Aragón en Abierto a razón de mi gran pasión, la fotografía antigua. Aquí os la dejo esperando que ...