"EL MUNDO DE VICTOR BARON" y "DE ZARAGOZA AL ZIERZO" son espacios de comunicación donde poder divulgar, historiar y compartir esos hobbies e historias entrañables que forman parte de mi vida.

3/1/09

Las "observaciones" del Sr. Obispo.

Impresionante vista del valle de Gistau, tomada desde el mirador que hay cerca de La Basa La Mora.
La documentación emanada de una visita pastoral, ofrece siempre datos e información histórica muy "interesante" y... "curiosa".


¡ERAN OTROS TIEMPOS!


En una visita pastoral realizada por el obispo de Barbastro en el año 1767 a la parroquia de Serveto (valle de Gistau), éste realiza las siguientes observaciones a Don Antonio Salvador, rector de la parroquia:



“[...] Por cuanto la ignorancia de la Doctrina Cristiana es uno de los objetos de nuestro maior dolor, y que se halla con frecuencia en los Feligreses por no querer concurrír a la explicación de ella; mandamos al dicho rector ponga gran cuidado en los exámenes, que por la quaresma debe hacer a sus feligreses, asegurándose de que cada uno queda bien instruido[...]Item: que no entre en la Iglesia con red ni gorrro puesto secular alguno, y que si entra lo quite de ella el Rector, valiéndose del brazo secular en caso de insistencia [...] Item: Por quanto en estos Paises hay el abusso de hir las hijas de familias, y criadas a las montañas con el pretexto de hacer quesos, o segar Yerba, y se juntan, y pernoctan en las que llaman Bordas con los criados , o pastores, cosa digna de remediarse por las ofensas, que de ello se siguen a nuestro Dios y Señor; por tanto mandamos pena de excomunión a las mugeres, que no se abstengan de cosas tan agenas a su estado, que publicará dicho Rector a las que no cumplan con este mio mandato, y mas pena de 50 reales, que les exigirá irrimisiblemente, y también a los padres ó amos que se los mandaren y que ninguna muger lleve las Yeguas quando se an de juntar con los brutos, presenciando accion tan abominable, y provocativa, agena de la Verecuendia del sexo, ni en público ni en secreto, ni los criados, ni dueños de los adrezos, permitan vajo la misma pena por cada vez que admitan mugeres a la vista de tales actos, todo lo qual se prohibe y manda por ver si se puede desterrar tan infernal abuso, digno de llorarse con lágrimas de sangre, y si alguno se resistiese a pagar la pena de 50 reales, se valdrá el Reverendo Rector de la justicia secular, para exigirlos, y los aplicamos para cera a la Cofradía del Rosario. Serveto 16 de Julio de 1767. Felipe, Obispo de Barbastro”.

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