El coleccionismo es, desde que tengo uso de razón, uno de mis pasatiempos favoritos.
A lo largo de mi vida he coleccionado sellos, monedas, matrículas de bicicletas, calendarios de bolsillo, cromos, Latas de cerveza, libros y revistas, apellidos, postales antiguas...y en este momento: AZUCARILLOS.
Me satisface recordar, como parte de aquellas colecciones, ayudaron a enriquecer, un poco, ese "recuerdo" a personas e instituciones, para beneficio de muchos, y para no permitir que todo ello muera en el olvido.
En Europa existen excelentes coleccionistas de sobres de azucar, y por supuesto en nuestro país. No pretendo parecerme a ellos, pero si el enriquecer en lo posible, temáticas tan diversas como: barcos, faros, mariscos, pescados, localidades de la Antigua Corona de Aragón, trenes, escudos, coches, bicicletas, el mundo del jamón, toneles de vino, Don Quijote y Sancho Panza, bandoleros, restaurantes y tabernas ... es decir, todos esos establecimientos, lugares públicos, que al recordarlos a través de los azucarillos, nos traiga entrañables recuerdos. No hay que olvidar que muchos de ellos ya desparecieron y forman parte del pasado, con toda la historia que les acompañan.







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