El Padre falleció en 1962 y parece ser que fue toda una liberación para esta familia. En la película rodada en 1976 por Jaime Chávarri (El desencanto) se muestra las reflexiones de la viuda e hijos del famoso poeta español Leopoldo Panero, todos ellos tan o más famosos que su propio padre, un ser autoritario y violento.
Mi intención no es profundizar en una familia de la que ya se ha escrito mucho. Mi deseo es recrear el pasado genealógico de Felicidad Blanc Bergnes de las Casas Fortacín Barón, una mujer ejemplar que trató de huir de un pasado y de un presente cada vez más sórdido. No supo entender lo que estaba sucediendo con su familia, en proceso de descomposición, como así ocurrió.
Felicidad era hija del director del Hospital Princesa, José Blanc Fortacín, natural de Barbastro al igual que su prima hermana María Dolores Albas Blanc, madre de José María Escrivá de Balaguer (fundador del Opus Dei).
El abuelo era Felipe Blanc Barón, abogado y hermano del obispo de la Catedral de Avila y de la madre superiora de las Adoratrices de Alcalá de Henares. La abuela Pepita Fortacín Chavarría era también de Barbastro, al igual que todos los antepasados de la rama materna.
La bisabuela materna se llamaba Teodora Barón Solsona y era hermana de Lucas Barón Solsona, bisabuelo de Enrique Barón Crespo (ex-ministro de Transportes).


"...El amor, como salvación, y por él, la literatura, también salvación: «El amor pasó varias veces por mi vida . . Me enamoré de Luis Cernuda, y salté su timidez. El amor fue entonces una despedida con el aire de parque londinense... él se iba a América, yo volvía a España, y lo que pudo ser, o quizá fue, el gran amor que él y yo buscábamos, se hizo sólo un recuerdo. Cuando leí El Regreso, de Calvert Casey, o su dedicatoria nostálgica, supe que aquel podía haber sido, era ya, un amor importante. Pero él se había dado muerte en Roma, y mi amor fue, otra vez, un terrible recuerdo, una hermosa despedida... Ya ves. De estas cosas hablo yo en mi libro. De mi vida no demasiado feliz, y también de los momentos duros de mi matrimonio. De los veranos felices en Astorga, y de la reciente despedida de ese pueblo que tanto amé... "



Los Panero eran toda una institución en Astorga. La entrañable confitería fundada por Juan Panero, abuelo del poeta, era algo así como el punto de cita y reunión de mucha gente de la ciudad. Juan Panero, casado con Niceta Núñez, llegaron a tener dieciséis hijos, de los que el padre del poeta, Moisés, haría el número tres. Éste contrajo matrimonio con Máxima Torbado, mujer extremadamente caritativa. Tuvieron seis hijos, cuatro chicas y dos varones.
Hace unos años tuve la oportunidad de "hablar" con Leopoldo María Panero. Nunca supe si llegó a escucharme, si me entendió lo que le comenté o si me llego a ver... pero eso si, me firmó una especie de autógrafo...que, me gustaría saber que pone, espero que nada malo (es broma).
Arriba muestro una pequeña parte del árbol genealógico que confeccioné sobre la rama de los Barón de Barbastro. Ya estaban en esta ciudad por el siglo XVI, cuando los lazos de parentesco con mi familia Barón de la cercana localidad de Azara era bastante más cercana de lo que es ahora.
Los Barón de Barbastro tuvieron una fuerte posición en la vida social y económica de la ciudad. Lucas Barón Solsona (1818-1896) tuvo negocios relacionados con la construcción del ferrocarril y mantenía casas abiertas en Zaragoza, París y Lisboa y con sus hijos desapareció prácticamente de la ciudad la saga de esta familia. Teodora Barón Solsona, hermana de Lucas, sería en definitiva la tatarabuela de nuestro personaje, Leopoldo María Panero.
Los de este apellido, que habitan en la ciudad de Barbastro en la actualidad, no tienen nada que ver con los Barón anteriormente señalados, a nivel de familia. Si que fueron parientes, más o menos cercanos, hace algo más de 300 años, aunque no todos, ya que existen ramas procedentes de Extremadura totalmente ajenas al pasado genealógico que nos ocupa.