Toda persona con inquietudes ansía conocer los límites de su entorno familiar más cercano, (padres, abuelos, bisabuelos etc.), así como saber quienes eran los antepasados de éstos, dónde y como vivían, que costumbres tenían etc. Esto es lo que me sucedió a mi hace ya varios años. Lo que comenzó siendo una pequeña inquietud me llevó, años más tarde, a descubrir aspectos que nunca hubiera podido imaginar sobre mi apellido.
Paradójicamente, he podido averiguar muchos más datos de otras ramas del apellido que de la mía propia ya que, por desgracia, la pasada guerra no respetó numerosos archivos que hoy serían de vital importancia para la investigación y así, la búsqueda de información resulta mucho más laboriosa y difícil.
Paradójicamente, he podido averiguar muchos más datos de otras ramas del apellido que de la mía propia ya que, por desgracia, la pasada guerra no respetó numerosos archivos que hoy serían de vital importancia para la investigación y así, la búsqueda de información resulta mucho más laboriosa y difícil.
En principio mi objetivo principal era localizar algún dato de mi tatarabuelo. Mi padre apenas tenía referencias y las pistas que me aportó no fueron del todo acertadas.
Para ello fue preciso que investigase, hoja por hoja, cientos de pleitos civiles, dispensas matrimoniales, reclutamientos, visitas pastorales, periódicos de la época, cementerios etc.
El motivo de tan intensa investigación no era otro sino encontrar alguna pista, que me permitiera centrarme en un lugar concreto. Tres años después, lo encontré y pude descubrir que tanto el como sus antepasados habitaron en el lugar de Azara (Barbastro) durante varias generaciones.

En este árbol genealógico de la foto representé once generaciones de mi rama paterna, incluyendo las ramas colaterales. Lamentablemente su enorme tamaño no me permitió continuar con el, no se podía manejar. El resto, hasta la generación 22, tuve que plasmarlo en un enorme libro familiar todavía por editar.

Carátula del libro "familiar" que realicé exclusivamente sobre el apellido Barón, uno, de mis casi dos mil apellidos investigados. El resto de mi pasado genealógico se encuentra en otro libro de más de mil páginas pendiente de ser editado.
Debo señalar que el estudio y recogida de datos fue una tarea absolutamente personal e individual, exceptuando el contacto que mantuve con algunas personas, las cuales me aportaron importantes referencias. De no haberlo hecho así, hubiera perdido el placer personal de su búsqueda y encuentro.
Hurgar en el archivo viviente que representan las personas y la transmisión oral me llevó no sólo a captar innumerables datos, que me permitieron enriquecer todos mis trabajos posteriores, sino también a conocer anécdotas y curiosidades sobre la vida de todos esos pueblos que tuve la oportunidad de visitar, además de la satisfacción personal que siempre me ha producido el ofrecer datos inéditos para la mayoría de las personas.


Era el nacimiento de la rama de los "Barón" en el pueblo monegrino de Valfarta.

Siempre me gusta repetir que la genealogía no es un conjunto de fechas y nombres con una cierta relación y orden. La Genealogía es el tributo, amor y reconocimiento que debemos a nuestros antepasados.
Siempre he tratado de huir de esos mitos y leyendas, eso si muy atractivos y románticos, que distorsionan los hechos, o que no se han podido comprobar con los pocos datos y evidencias que conocemos en nuestros días. Los documentos que adjunto, ¡¡ eso si son evidencias y datos reales !!.


Es evidente que existe una gran confusión entre los mal llamados escudos de los apellidos y los de los linajes. Hay que insistir, una vez más, que si bien los escudos o blasones heráldicos pertenecen a un apellido, solamente es a UN linaje de este apellido o sus descendientes directos y no de forma genérica al apellido en su conjunto.
Por otra parte la mayoría de los apellidos no tienen ni han tenido escudo de armas en la vida. Típicamente las obras genealógicas van dirigidas solamente a las más brillantes lineas de cuya familia se trata, desechando a las ramas "pobres" campesinas etc.


No es por desilusionar, pero me gustaría decir a los que se empeñan en encontrar antepasados "con poderío" , que sepan que la gran mayoría de los mortales no hemos tenido un antepasado noble. Piénsese que los aristócratas eran sólo una pequeña parte de la población. Si hubieran sido muchos, no habrían podido aprovecharse de la sangre y el sudor de los campesinos, animosos e ignorantes, verdaderos antepasados de la mayor parte de nosotros.
No es un secreto "ya" para nadie, que los pueblos y muchos de esos "nobles" progresaron gracias a que estas personas anónimas se dejaron la vida en el campo temerosos de los "amos" y "señores", agobiados por los impuestos de la Iglesia, víctimas en definitiva de una ignorancia propiciada por los que poseían el conocimiento, la maldad y el poder.

Mi abuela materna de pie.