Derecha estribor, izquierda babor.
Se trata del
Se trata del cartel anunciador que con cierta frecuencia aparecía en T.V. y, que me impactó rápidamente, contaba con 17 años de edad.

Seis de noviembre de 1969, una fecha que nunca olvido. Aquel día ingresé voluntario a las pruebas de acceso a "especialistas de la Armada Española" en San Fernando (Cadiz).
El ambiente que se respiraba, a mi llegada al Cuartel de Instrucción, ya no podía ser más "acogedor" ¡ se estaba rodando una película ! ... "Cateto a babor" de Alfredo Landa.
Aprovecharon y escenificaron nuestra llegada como reclutas para hacernos de todo, corte de pelo ante las cámaras, desfiles etc. Que conste que yo nunca me dí por aludido, procedía de una gran ciudad (Zaragoza) y de "cateto" nada de nada...je, je.
Soy consciente que no está de moda ensalzar o valorar positivamente estos temas castrenses, pero, como tengo la costumbre de decir lo que pienso, y gozo de personalidad propia desde muy pequeño, pues reconozco como muy positivos y enriquecedores mis tres años y medio de marina. Otra cosa es que ahora y con una visión de las cosas bastante diferente, pues opine lo que opine.

Pertenecí a la I promoción de las fragatas D.E.G. La preparación académica fue muy dura, y parte de ella se desarrolló en la Escuela de transmisiones de la Armada, y posteriormente en la Base Militar de San Antonio (Texas, Estados Unidos). Se trataba de adquirir fuertes conocimientos técnicos, sobre los misiles que se iban a instalar en las fragatas españolas en la década de los años 70.
Fueron unos años de intensa formación, baste decir que uno de los cursos que asistí era de inmersión total al inglés, ocho horas diarias y, ...durante casi un año, ¡casi nada!.
Electrónica, mecánica, matemáticas y geometría fueron otras de las asignaturas fuertes, relacionadas con la dirección de tiro, parte de los textos en inglés... no había dado tiempo ha realizar su traducción.



No eran tiempos, por otra parte, para ir de un sitio a otro con la libertad y solvencia económica que se puede hacer en nuestros días, pero eso marca e imprime caracter ... a la fuerza.


